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Iglesia de San Pedro Apóstol

VISITABLE SÓLO EN HORARIO DE MISA

Horario de Misa: L - M - J - V - S: 20 h. (Inverno) / 21 h. (Verano)

Domingo:12h

Del siglo XV se conocen las primeras noticias escritas sobre la misma, consagrada al Apóstol san Pedro. Primitivamente se construyó siguiendo el modelo de planta basilical dividida en tres naves, éstas se materializaban mediante una serie de arcos. La prolongación de la nave central dio lugar al presbiterio o altar mayor. En aquel entonces, el altar mayor y la antigua sacristía, eran las únicas abovedadas, mientras que el cuerpo de la iglesia era de simple techumbre de madera. Así, el altar mayor destaca por la majestuosa bóveda de crucería de tradición gótica; en cambio, modelo más sencillo se ensaya en la sacristía vieja. En la construcción se utilizaron todo tipo de materiales, destacando algunos restos romanos –columnas, sillares almohadillados y lisos, cornisas- que se reaprovecharon. En el siglo XVI se rematan algunas de sus partes, instalándose en una torrecilla el reloj de la villa, de titularidad concejil, y que tuvo entrada propia por la plaza. A mediados de este siglo se instaló un retablo en el altar mayor consagrado a san Pedro compuesto por doce lienzos, y una imagen del titular de bulto y dorada. Este retablo fue sustituido, a mediados del XIX, por otro procedente de un convento desamortizado de Llerena. Éste último era un retablo manierista ejecutado en 1639 por el maestro ensamblador de Sevilla, Jerónimo Velázquez, colaborador en algunos trabajos de Zurbarán, y que algunos investigadores afirman que es hermano de Pedro Díaz de Villanueva, primer maestro del genial pintor. Por aquella época, hacia 1578, pasa por la parroquia, y es padrino de un bautizado, el afamado capellán de Felipe II, natural de Fregenal, Benito Arias Montaño, que parece ser estaba emparentado con unos vecinos de Monesterio. En el siglo XVII, parte de la parroquia es remodelada, desapareciendo el gusto basilical y la techumbre, sustituida ésta por una gran bóveda de cañón con lunetos en los laterales. De principios del siglo XVIII es la capilla del Rosario, con la gran cúpula sustentada por pechinas, y que sirvió como lugar de enterramiento para sus fundadores. Esa capilla acogía una interesante representación de la Sagrada Familia, con figuras en tamaño natural con las manos y las cabezas fabricadas en plomo. Tras la destrucción de la parroquia en 1936, la devoción popular devolvió interesantes representaciones que son las que hoy forman los pasos de Semana Santa, que tanta importancia han adquirido en los últimos años. En la década de 1940, en el proceso de rehabilitación de la misma, el pintor Eduardo Acosta Palop decoró las pechinas y la cúpula del Sagrario –los cuatro evangelistas sostienen las escenas del Triunfo de la Eucaristía-; además por encargo de Felipe Sayago Mejías, realizó los azulejos que se pueden admirar en la capilla del Crucificado. También participó en la decoración de algunas capillas el pintor, también hijo del pueblo, Antonio Pérez-Carrasco Megía. Por mediación del pintor Acosta, el prestigioso escultor imaginero sevillano Echegoyán realizó algunas de las imágenes –incluida la imagen de san Isidro-, siguiendo el encargo de varios donantes vecinos. En la platería de la Iglesia se conserva la Cruz Procesional, ejecutado por el maestro de la Escuela Sevillana Francisco de Alfaro, en 1597.

 

Ermita de Tentudía

VISITABLE EN HORARIO DE MISA

Horarios de Misa: Miércoles: 20 h. (Invierno) / 21 h. (Verano)

Domingos: 10 h

 

También del siglo XX es la ermita de la Virgen de Tentudía, aunque su estado actual es producto de una importante restauración del antiguo emplazamiento que finalizó en 1999. En principio, fue acondicionado como templo a finales de la década de 1960, sin embargo se remodeló parcialmente en 1992. En su origen fue un almacén de la fábrica electro harinera La Cruz del Pilar, de la compañía Sayago y Márquez, construida en 1906. La devoción a la Virgen de Tentudía, que ya era tradicional en Monesterio –existía una capilla dedicada en la Parroquia que fue destruida en 1936-, sustituyó a devociones antiguas como la de la Virgen de la Candelaria y la Virgen de Gracia. Será a principios de los sesenta cuando se materializa la devoción con la adquisición de una imagen, similar a la que existía en el Monasterio de Tentudía. El edificio actual, abovedado, es una mezcla de estilos; en el interior una balaustrada de mampostería recorre los laterales del templo. El presbiterio, absidiado, cuenta con una cúpula semiesférica; su camarín acoge la imagen; además de una recreación pictórica de la aparición a las huestes cristianas de la Virgen María en la Sierra de Tentudía, ejecutado por el pintor local Pérez-Carrasco Megía, en 1992.

Castillo de las Torres

En el antiguo Baldío de Calilla, se encuentra las ruinas del Castillo de las Torres, casa fuerte construída en la Baja Edad Media que se desconoce su función y origen. Conserva parte de su estructura, compuesta por tres torreones de base circular y varios tapiales. Su emplazamiento es singular, cercano del arroyo de las Torres, y del camino que une Monesterio con El Real de la Jara –antiguo Camino de la Plata-, estando cercano a los límites de la vecina Andalucía

Típicas Cruces

Cruz del Puerto

Las cruces son la materialización de la devoción popular a la Santa Cruz, y son cinco en total. La del Barrio o la del Puerto aprovechan los restos paganos de la romanidad. La cruz de la Candelaria parte de una base octogonal como la del Puerto, ambas construidas con ladrillos; aunque en ésta última, la cruz está clavada en una columna romana. Otra cruz, la Gorda o de la Trocha, es un emplazamiento remozado. Finalmente la cruz del Llano posee características totalmente modernas. Todas tienen una particularidad entre sí, y es que guardan los puntos cardinales de forma exacta.

Dolmen de La Cabra

Túmulo del Dolmen de La Cabra

Enterramiento megalítico de tipo corredor de más de 5.000 años de antigüedad situado a escasos metros de la Vereda de la Plata, se localiza en la finca que le da nombre. El túmulo donde se encuentra tiene 22 metros de diámetro. Cerca de éste en La Cabra Baja se localiza otro enterramiento megalítico. Además, mencionar la existencia una tumba visigoda cavada en la propia roca madre, se localiza en la finca Hoya Montuosa.

Pilares y Abrevaderos

Pilar Viejo

Hasta la instalación de la red de agua potable domiciliaria, la vida del pueblo giraba en torno a los tradicionales pilares. Los tiempos modernos terminaron con el acarreo constante de las muchachas de cántaros de agua fresca de los pilares. Aunque es de fábrica contemporánea, diseñado en 1911 –desmantelado en los 70, y reconstruido a principios de los 80 –el Pilar de la Reverencia, enclavado en plena carretera, ha sido cerca de un siglo testigo de curiosos viajeros. Sin duda el abrevadero más antiguo es el conocido como Pilar Viejo, destinado a facilitar agua al ganado trashumante y de la localidad. Importante para Monesterio ha sido el Pilar del Llano, de piedra granítica y modificado algunos de sus elementos hace unos años; fue escenario de bastantes ediciones del famoso rodeo de la feria ganadera de Monesterio, que se celebraba a finales de septiembre. En los años veinte con su agua se regaba las especies arbóreas del entonces Parque de Ramón y Cajal, y se embelleció su entorno con un magnífico Grupo Escolar, financiado casi íntegramente por el municipio.
En el entorno del pueblo existían antiguamente fuentecillas, hoy sepultadas o desaparecidas, caso de la Fuente de San Ildefonso, en la calle del mismo nombre. También desapareció el conocido Pilarino, en la plazoleta de la calle Eduardo Naranjo. En los arroyos del Cañuelo o de la Pimienta Negra, antaño estaba plagado de lavanderas, que con tanto esfuerzo enjabonaban y aclaraban todo tipo de ropas.